No seas amargo, tomate un dulce


Mate, cultura popular (fragmento)
por Belén González

El mate es, sin duda, un ícono dentro de nuestra cultura popular y por ello ha sido declarado, por la Secretaría de la Cultura Argentina, “Patrimonio Cultural”. Es un compañero por excelencia, en soledad o entre amigos, marca el ritmo de cualquier reunión. En el sentido de las agujas del reloj, el mate pasa de mano en mano, como el capitán de un barco el cebador decide el rumbo de cada ronda.

(...) Nativo de América, el mate –palabra que proviene del vocablo indígena "mati" (calabacita)– ha sobrevivido cientos de años en el continente. Desde los pueblos originarios de América hasta los primeros colonizadores españoles, se ha trasladado de generación en generación. (...)

Hoy en día, este rito es costumbre en casi todos los hogares: ricos, pobres, jóvenes o adultos toman mate a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Oficialistas, opositores, patrones y peones unidos por el mismo hábito. Aunque haga frío o calor, con inflación, represión o democracia.
En cualquier situación y a toda hora, es apropiado, no importa de la mano de quién viene, nunca se lo puede despreciar. Aunque no todo es tan simple, la rivalidad y el fanatismo, por el verdadero sabor, son grandes, están los que lo prefieren dulce, y los más conservadores que se embanderan con el amargo.

No obstante, el verdadero sentido va más allá del acto de beber, es un sentimiento, una tradición, y son las ganas de compartir y de celebrar buenos momentos los que alimentan este hábito. La confianza y el afecto son ingredientes esenciales para tomarse unos buenos mates en grupo. Como si fueran engranajes de un reloj, cada miembro cumple una función coordinada con el resto: alguien siempre pone el agua a calentar (nunca a hervir), otro lo prepara (cada cuál con su técnica), y otro ceba. Como un rompecabezas, las piezas se van uniendo para completar la típica imagen. El mate ayuda a tejer lazos entre personas y no es comparable a ninguna otra bebida, es sinónimo de conversar en grupo y de reflexión en soledad.

(...) Al igual que el lenguaje no verbal, el mate comunica sin necesidad de usar palabras, y, después de “Hola”, lo primero que escuchamos, cuando entramos en una casa es: ¿tomamos mate?.


Cuando me acuerdo de mis días de preju (allá lejos y hace tiempo) es inevitable pensar en los mates compartidos. Era casi un mandato que el primero que llegara a la sede pusiera a calentar una pava de agua y empezará a preparar el mate, así, los que iban llegando después se econtraban con el mate listo (que no era el Taragüí).

Compañero de reuniones, vigilias, campamentos, jornadas de trabajo... el mate es una de las grandes cosas
que me inculcó y contagió la AC.

Lamentablemente, los prejus de hoy (los de este grupo al menos), no son muy materos. Y mucho menos de agarrar las cosas
y preparar el mate ellos...

Ya no sé cómo explicarles que tomar mate no tiene nada que ver con el calor o el frío, con la sed o el hambre; esas son excusas, lo importante es compartir el mate con otro(s).
Pero bueno, todavía hay tiempo de "educarlos",
sería una lástima que queden afuera del ritual del mate.

Eso sí, si algún día no hay yerba... a mí no me miren.




8 versículos:

Anónimo dijo...

El relato me hizo recordar mis sábado en la casa parroquial cómo joven menor... (sería cómo ser juvenil en la ACA)
por suerte los jóvenes de la Sagrada seguimos manteniendo ese ritual,esa costumbre,
pero hoy en día agregamos al terere, que se ha hecho un nuevo compañero de nuestro camino...
por último y no menos imporante, el mate amargo se la banca mucho más!!!!
Elizabeth

pd, muy buenas las fotos, había algunas que hacia mucho tiempo no veia.

Anónimo dijo...

ORACIÓN PARA PEDIR SER COMO EL MATE
Señor Dios, Padre de los humildes de corazón, concedeme un corazón simple como el mate. Dame un corazón pobre que comparta, que sepa escuchar y esté dispuesto a decir gracias por lo que me das. Que no tenga apuros, que sea cálido y simple como el mate, que mi corazón tibio se llene de calor y deseos de aprender de Ti, Señor. Corazón de calabaza que sabe y conoce la pobreza, pero también la riqueza del buen Dios. Así como el rico mate cebado que invita al diálogo sincero y abierto, vacío de falsedades. Señor, haceme una de esas personas que, con el mate en la mano, comparten y saben comprender. Que sepa ofrecer mi mano, para andar con el hermano, mano en mano con sencillez… así como el mate. Señor, que sepa yo acompañar las horas dulces y las horas amargas de los demás. Señor, te pido ser como el mate, compañero fiel en todos los momentos. Amén.

Para todos ustedes con los que comparti alguna vez un mate, Muchas gracias!

Anónimo dijo...

Aii dios

Larga vida al cafe!


XOXO

Nosotros dijo...

Hermano Leo, esta ves no estoy con vos.


MATE! HIP HIP URRA!!!!

Anónimo dijo...

Guacalaaa por dios.Solo deseo que la cafeina recorra mi cuerpo hasta el fin de mis dias,y no permita que mi lengua tolere la yerba mate

XOXO

Anónimo dijo...

Este post me llego al Alma!

Entre la cancion, muy oportuna para la ocacion y la fotos que en su mayoria son de hermosos momentos compartidos, la verdad, me re alegraron!

Al que hizo el post...GRACIAS TOTALES!

No tongo mucho que decir, saben que me olvido las llaves de casa, el DNI, y apuntes de la facu, pero siempre salgo con el mate en la mochila.

El Mate es mucho mas QUE BEBER DE UNA BOMBILLA, el Mate es ABRIR MI CORAZON Y COMPARTIRLO CON EL OTRO, CON USTEDES.

No cebo mate por costumbre,
Cebo mate por AMOR.

Les dejo algo que encontre por ahi, que aunque sea largo, me gustaria compartir con ustedes... Ojala les guste... Besos.
SiL


El Mate

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?". Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los malos .
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: ¿Dulce o amargo? El otro responde: -Como tomes vos. Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas.
Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores... Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena, la charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y viceversa. Es la sinceridad para decir: basta, cambiá la yerba! Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está caliente,no?
Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir. Ahora vos sabes, un mate no es sólo un mate...

Anónimo dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Anónimo dijo...

Claro Leo, ahora decís eso... pero si la yerba está sobre la pierna de alguien y con un poquito de azúcar no te aguantás las ganas de darle el tarazcón.

Igual, no creo que se trate de una competencia, de ningún modo podés comparar el café con el mate.